domingo, 3 de julio de 2011

Praga; rarezas, misterios y me moria.


Los cementerios más fascinantes del mundoLa capital checa es una de las ciudades más hermosas de Europa, con sus iglesias barrocas, sus calles empedradas y sus cervecerías de anchos portones y techos de tejas rojas. Luego de cruzar el río Moldava por el puente de Carlos para ir de la Ciudad Vieja a la Ciudad Pequeña o Malá Strana hay que trepar una calle empinada. Hacia arriba se llega al barrio de Josefov, un antiguo barrio judío con seis sinagogas y muchos bares con ventanas de doble vidrio para que en el crudo invierno no entre el frío de la nieve.
En los bares no faltan referencias al Golem, personaje legendario creado por un judío de estas calles, que le insufló vida a un muñeco de barro al que tuvo que destruir cuando éste se volvió inmanejable. Esta historia que fue recogida por escritores como Isaac Bashevis Singer y Jorge Luis Borges sigue llenando al barrio de misterio. Pero el misterio mayor es cómo han podido sepultarse treinta mil personas desde 1439 hasta 1787 en el pequeño cementerio judío que marca el centro exacto del barrio. Quita el aliento ver esa cantidad enorme de lápidas de piedra gastada y renegrida, arrumbadas, inclinadas y apiladas unas sobre otras, como peleando un lugar en el recuerdo. Todas están protegidas por un techo verde de robles y castaños. La parte triste de la historia, sin embargo, no está en este cementerio de los que murieron en paz, sino en el Museo Estatal Judío que exhibe candelabros y estrellas de David que se pudieron recuperar después de los destrozos y saqueos sufridos por el barrio en la Segunda Guerra. En la Sinagoga de Pinkas figuran los nombres de casi ochenta mil judíos asesinados durante el genocidio nazi, la mitad de ellos ciudadanos de Praga. Y en otro museo se exhibe el máximo horror de la guerra: la manera en que los niños prisioneros contaron en sus dibujos el horror vivido en el campo de concentración de Terezin. El cementerio, al lado de esto, es un remanso de paz y alegría en torno al cual los jóvenes de Praga se reúnen a tomar sus buenas cervezas Pilsen. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario